Ya sabes que hacer

Sin adornos. Sin promesas vacías. Con 8 años, más de 100 propiedades vendidas y más de 300 rentadas que lo respaldan.
Inmobicare no nació de un plan de negocios.
Nació de algo más simple y más honesto: el miedo a cometer un error con el patrimonio familiar.
Carla y Carlos llevaban años acumulando conocimiento y experiencia en el sector inmobiliario. Pero cuando llegó el momento de administrar sus propios bienes, se dieron cuenta de algo que cambió todo: sabían cómo hacerlo bien, solo faltaba hacerlo profesional.
Y así empezó.
Sin clientes. Sin cartera. Sin saber exactamente cómo acercarse a la gente. Pensando, como mucha gente piensa, que el negocio inmobiliario era enseñar casas y cobrar una comisión.
El primer año les enseñó que no. Que esto es un mundo completo. Que al ser una profesión no regulada por el Estado, muchos entran buscando dinero fácil y salen con las manos vacías. Que la diferencia entre un asesor y un profesional inmobiliario no está en las ganas, está en la preparación.
Por eso se certificaron con la AMPI. Por eso acumularon más de 150 horas de capacitación con la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Por eso constituyeron la empresa ante notario público.
Porque cuando alguien les confía su patrimonio, no hay margen para la improvisación.
La mayoría de los propietarios cometen el mismo error.
Le entregan su inmueble al primo que "también vende casas", al vecino que "tiene contactos" o a la inmobiliaria grande que los atiende bien el primer día y desaparece el segundo.
Y luego pasan meses sin resultados, sin información y sin saber qué está pasando con su propiedad.
Lo que nadie les cuenta es que vender o rentar un inmueble mal asesorado puede costarte mucho más que la comisión que intentaste ahorrarte.
Nosotros lo hemos visto de cerca. Muchas veces.
Una señora llegó a nosotros después de un año completo intentando vender su casa con otra inmobiliaria.
Doce meses. Cero resultados.
Lo primero que hicimos fue revisar su documentación. Y encontramos algo que la otra inmobiliaria nunca vio: un error en la escritura. Aparecía registrada como casada cuando siempre había sido soltera. Un error así bloquea cualquier venta. Ningún notario puede proceder.
La solución requería un juicio. Un año más.
Nos quedamos con ella.
Mientras el juicio avanzaba, hicimos la opinión de valor comercial para determinar el precio correcto de mercado. En cuanto se resolvió el juicio, salimos a promocionar. Un mes después teníamos al comprador.
Y con nuestra asesoría fiscal, esta señora no pagó un solo peso de impuestos por la venta.
Dos años de proceso. Pero al final vendió, cobró lo justo y no pagó lo que no tenía que pagar.
Eso es lo que hace la diferencia entre un asesor y alguien que solo sube fotos a un portal.
Hay algo que pocos asesores inmobiliarios te dicen cuando vendes tu propiedad.
Que tienes derecho a no pagar ISR por la venta de tu casa habitación. Que la ley te lo permite. Pero que si no sabes cómo argumentarlo y documentarlo correctamente, el notario simplemente no te aplica la exención y pagas.
Tuvimos el caso de unos propietarios en Rincón de la Montaña, Atizapán. Querían vender su departamento y tenían derecho a la exención del ISR. El notario se negaba: argumentaba que sin INE vigente no podía validarla.
Nos sentamos con los propietarios. Revisamos la documentación. Encontramos los argumentos legales correctos. Y logramos que el notario aplicara la exención.
Esos propietarios se ahorraron una cantidad importante en impuestos que, sin asesoría, hubieran pagado sin saber que no tenían que hacerlo.
La comisión que nos pagaron la recuperaron con creces.
El Ayuntamiento de Naucalpan necesitaba rentar una bodega.
El problema: la bodega era parte de una herencia y los herederos nunca habían tramitado el testamento. Sin ese trámite, legalmente no existían como propietarios. Y sin propietarios reconocidos, ningún ayuntamiento puede firmar un contrato.
Otros lo intentaron antes que nosotros. No encontraron la salida.
Nosotros encontramos los argumentos legales para que el ayuntamiento pudiera formalizar la renta con los herederos, aún sin el testamento resuelto.
La bodega se rentó. Los herederos cobraron. El ayuntamiento tuvo lo que necesitaba.
A veces el trabajo inmobiliario no es enseñar un inmueble. Es resolver lo que otros no pudieron.
Se presentó una mujer acompañada de cinco personas. Acento extraño. Dijeron ser mexicanos e interesados en la propiedad.
Antes de cualquier decisión, hicimos lo que siempre hacemos: investigación a fondo del solicitante. No es un trámite. Es el punto medular para proteger al propietario.
Lo que encontramos nos detuvo de inmediato.
La solicitante había sido detenida, enjuiciada y condenada por posesión de arma de uso exclusivo del ejército.
Le avisamos al propietario a tiempo. La casa no se rentó a esa persona. Y el propietario se ahorró un problema que hubiera sido muy difícil de resolver después.
Investigar a un inquilino no es desconfianza. Es responsabilidad. Y es parte de lo que hacemos en cada operación, sin excepción.
Llegó a ver el departamento con ropa, bolsa y zapatos de diseñador.
Lo recorrió rápido. Sin dudar. Sin preguntar el precio dos veces. Al terminar dijo simplemente: lo quiero.
Todo apuntaba a la inquilina perfecta.
Entonces hicimos la investigación.
Y apareció algo que nadie espera encontrar en una solicitante así: una orden de aprehensión en Tijuana.
Se lo informamos directamente, como hacemos siempre. Sin rodeos.
Su respuesta nos sorprendió. Nos explicó con calma que había formado parte del gabinete del anterior gobernador de Morelos. Que la orden era de naturaleza política. Que había documentación que lo respaldaba.
En ese momento teníamos dos opciones fáciles: rentarle sin investigar más, o rechazarla sin escuchar.
Nosotros elegimos la tercera: evaluar.
Revisamos el contexto. Analizamos la documentación. Valoramos la situación con criterio, no con miedo. Y tomamos una decisión fundamentada: sí procedía rentarle.
La renta se formalizó. No hubo problemas.
Esta historia no la contamos para presumir que acertamos. La contamos porque muestra algo más importante: que investigar no significa rechazar automáticamente. Significa tener la información completa para tomar la mejor decisión, protegiendo siempre al propietario.
Eso es lo que hacemos en cada operación. Sin excepción.
✔ Certificados por la AMPI, la asociación más importante del sector inmobiliario en México.
✔ Más de 150 horas de capacitación, incluyendo el diplomado impartido por la AMPI y la Facultad de Arquitectura de la UNAM.
✔ Empresa constituida ante notario público. No somos improvisados.
✔ Asesoría legal y contable incluida. Te ayudamos a pagar menos impuestos. Lo que nos pagas de comisión, en muchos casos lo recuperas en el ahorro fiscal que te generamos.
✔ Investigación a fondo de cada comprador o inquilino. No corazonadas. Información real.
✔ Feedback semanal. Cada semana sabes exactamente cómo va el proceso. Sin silencio. Sin incertidumbre.
✔ Regularización de documentos si los necesitas.
+100 propiedades vendidas
+300 propiedades rentadas
8 años en el mercado
Crecimiento a doble dígito año con año
Hay algo que casi ningún propietario hace antes de rentarle su inmueble a alguien.
Investigarlo de verdad.
No pedirle copias de documentos. No llamarle a las referencias que él mismo proporcionó. Investigarlo de verdad.
En Inmobicare ofrecemos un servicio de investigación que va mucho más allá de lo que cualquier asesor inmobiliario convencional hace:
✔ Antecedentes legales completos. Sabemos exactamente con quién estás tratando antes de firmar cualquier cosa.
✔ Capacidad económica real. No lo que dice ganar. Lo que realmente puede demostrar.
✔ Autenticidad de documentos. Verificamos que lo que te están presentando sea genuino, no una copia alterada.
Este servicio no es solo para propietarios que quieren rentar. También lo ofrecemos a empresas que están por contratar personal nuevo y quieren saber exactamente a quién están incorporando a su equipo.
Porque la tranquilidad de saber con quién estás tratando no tiene precio. Pero sí tiene un servicio.
Y si además quieres protección total, existe la Póliza Jurídica de Arrendamiento.
La póliza es un contrato que protege a las dos partes. No solo al propietario. A las dos.
Para el propietario:
Antes de que el inquilino ponga un pie en tu propiedad, recibes el resultado completo de la investigación. Tú decides con información real, no con corazonadas. Y si durante el arrendamiento el inquilino deja de pagar, no estás solo. Hacemos todo lo necesario, extrajudicial y judicialmente, para recuperar tu propiedad. Sin que tengas que lidiar con abogados, juzgados ni procesos que no conoces.
Para el inquilino:
Rentar una propiedad también tiene sus riesgos. ¿Y si la persona que te la renta no es realmente el dueño? ¿Y si tiene adeudos que en el futuro deriven en un embargo y te dejan en la calle? La póliza te da la certeza de que la propiedad que estás rentando es de quien dice ser y que no tiene cargas ocultas que pongan en riesgo tu hogar.
Dos partes protegidas. Una sola póliza.
Si tienes una propiedad en venta o en renta y quieres saber cuánto puedes ganar y cuánto puedes ahorrar en impuestos, escríbenos.
La primera plática es sin costo y sin compromiso. Te mostramos cómo trabajamos y tú decides.